La retirada de Adolfo Zaldívar de la Democracia Cristiana, fue un escándalo que se desató dentro de la Concertación, a causa de varios conflictos que hubo dentro de ella, y principalmente por los dichos del ex DC, quien acusó a varios miembros de éste de corruptos y pocos transparentes.
Además “El Colorín” fue expulsado de su partido por no haber votado a favor del Transantiago y por haber encabezado una acción política junto a partidarios de la Alianza, ya sean éstos dirigentes o senadores políticos, con el objetivo de rechazar la propuesta que realizó el Gobierno, considerándose que dicha conducta vulnera lo establecido en el artículo 14, letra c) de los Estatutos del PDC, en el cual se consigna que es una infracción a los deberes de partidos el hecho de “hacer gestiones o concretar acuerdos individuales o en grupos con entidades de la política, sin anunciar previamente a las autoridades correspondientes”. De esta manera, fue expulsado con todas sus letras de la DC (encabezado por Soledad Alvear en ese entonces), decidiéndose esto en el Tribunal Supremo, donde votaron 11 en contra y dos a favor, siendo principalmente “la gota que rebalsó el vaso”.
Pero además Zaldívar, según los parlamentarios de la Democracia Cristiana y el Tribunal Supremo, fue desterrado porque estaba rompiendo con la línea de los principios del partido, ya que, anunció, publicó y ejecutó acuerdos con la oposición y por cuanto no le estaba dando el apoyo fundamental al Gobierno de Michelle Bachelet, cosa que fue ratificada por varias instancias partidarias, y además, por no haber guardado lealtad al Partido como se debiera, por haber faltado el respeto a sus aliados y por hacer que la convivencia no fuera fraterna.
Según los postulados de este partido, su acción se basa primariamente en la transparencia, pero lo que hizo Zaldívar fue dar a conocer a la sociedad lo que estaba pasando, señalando que dentro del partido se estaban cometiendo irregularidades, cosa que a muchos no les gustó, por cuanto saldrían perjudicados y la imagen de ellos se iba a ir por el suelo.
Encuentro, que todo partido debe tener como principal objetivo ser transparente, pero en muchos casos no lo son y cuando se encuentran con una persona que tiene la valentía de hacer saber las anomalías que se están cometiendo, a los medios de comunicación, a la sociedad o a otros partidos para que se arme un conflicto, entonces se aplican las mayores sanciones para que así los involucrados no salgan perjudicados estableciéndose una mal conceptuada “Defensa Corporativa”, con la que se intenta esconder las irregularidades “debajo de la alfombra”.
Es por estas razones, que muchos de los que están dentro de partidos políticos les conviene quedarse callados y omitir información o hechos que han presenciado y que por ende son irregulares. Sin embargo, no quieren que les pase lo mismo que a Zaldívar, porque además creen que van a estar faltando a la lealtad de su coalición y de sus aliados.
Además “El Colorín” fue expulsado de su partido por no haber votado a favor del Transantiago y por haber encabezado una acción política junto a partidarios de la Alianza, ya sean éstos dirigentes o senadores políticos, con el objetivo de rechazar la propuesta que realizó el Gobierno, considerándose que dicha conducta vulnera lo establecido en el artículo 14, letra c) de los Estatutos del PDC, en el cual se consigna que es una infracción a los deberes de partidos el hecho de “hacer gestiones o concretar acuerdos individuales o en grupos con entidades de la política, sin anunciar previamente a las autoridades correspondientes”. De esta manera, fue expulsado con todas sus letras de la DC (encabezado por Soledad Alvear en ese entonces), decidiéndose esto en el Tribunal Supremo, donde votaron 11 en contra y dos a favor, siendo principalmente “la gota que rebalsó el vaso”.
Pero además Zaldívar, según los parlamentarios de la Democracia Cristiana y el Tribunal Supremo, fue desterrado porque estaba rompiendo con la línea de los principios del partido, ya que, anunció, publicó y ejecutó acuerdos con la oposición y por cuanto no le estaba dando el apoyo fundamental al Gobierno de Michelle Bachelet, cosa que fue ratificada por varias instancias partidarias, y además, por no haber guardado lealtad al Partido como se debiera, por haber faltado el respeto a sus aliados y por hacer que la convivencia no fuera fraterna.
Según los postulados de este partido, su acción se basa primariamente en la transparencia, pero lo que hizo Zaldívar fue dar a conocer a la sociedad lo que estaba pasando, señalando que dentro del partido se estaban cometiendo irregularidades, cosa que a muchos no les gustó, por cuanto saldrían perjudicados y la imagen de ellos se iba a ir por el suelo.
Encuentro, que todo partido debe tener como principal objetivo ser transparente, pero en muchos casos no lo son y cuando se encuentran con una persona que tiene la valentía de hacer saber las anomalías que se están cometiendo, a los medios de comunicación, a la sociedad o a otros partidos para que se arme un conflicto, entonces se aplican las mayores sanciones para que así los involucrados no salgan perjudicados estableciéndose una mal conceptuada “Defensa Corporativa”, con la que se intenta esconder las irregularidades “debajo de la alfombra”.
Es por estas razones, que muchos de los que están dentro de partidos políticos les conviene quedarse callados y omitir información o hechos que han presenciado y que por ende son irregulares. Sin embargo, no quieren que les pase lo mismo que a Zaldívar, porque además creen que van a estar faltando a la lealtad de su coalición y de sus aliados.
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